Video: Los 5 rumores de templos más extraños que la gente todavía cree

Cinco rumores inusuales sobre templos que la gente trata como hechos. Estas entradas son debatidas, no verificadas y se comparten porque son divertidas, inquietantes o incómodas.

1. El templo que suena por sí solo al mediodía

El templo que suena por sí solo al mediodía

La gente afirma que la campana suena exactamente al mediodía sin que nadie tire de la cuerda. Los monjes dicen que es la expansión del metal por el calor que provoca que salte un viejo pestillo. Los vídeos de teléfono siempre fallan en captar el golpe y solo registran el eco. Los guías ancianos venden tapones para los oídos y aseguran que a la campana no le gustan las cámaras.

2. La escalera de peregrinos que se sube de espaldas

La escalera de peregrinos que se sube de espaldas

Los locales suben 108 escalones de espaldas para pedir deseos, y voluntarios amablemente impiden que quien se dé la vuelta lo haga. Algunos dicen que mirar hacia atrás mantiene la mala suerte detrás de ti. Los médicos advierten sobre torceduras de tobillo, pero los turistas aún lo intentan para la foto. El templo coloca un cartel que dice que es opcional; sin embargo la multitud abuchea a los que abandonan.

3. El oráculo de la tienda de regalos

El oráculo de la tienda de regalos

Una máquina de fortuna imprime consejos inquietantemente específicos solo después de que compras incienso. Parejas juran que predijo sus rupturas con una semana de antelación. El personal niega cualquier truco de datos y dice que son solo resultados aleatorios. Los técnicos aseguran que el quiosco hace ping a los teléfonos, y el enchufe se desconecta misteriosamente durante las inspecciones.

4. La reliquia prestada por el mar

La reliquia prestada por el mar

Un santuario costero muestra una reliquia cubierta de percebes solo en lunas nuevas, diciendo que el océano permite breves visitas. Los pescadores vigilan los cambios de marea como un presagio de sí o no. Cada mes el objeto parece ligeramente diferente para ojos agudos. Circulan apuestas discretas sobre un armario oculto y un sacerdote con muchas llaves.

5. El monje que nunca come arroz

El monje que nunca come arroz

Se dice que un asceta residente se niega a comer arroz desde hace décadas, viviendo de té y fruta. Los peregrinos hacen cola con cuencos para tentarlo, y él sonríe y los rechaza. La cocina, curiosamente, pide sacos extra cada semana de fiesta. Algunos lo llaman una lección sobre el deseo, otros la broma práctica más duradera.